RESILIENCIA
 

El vocablo resiliencia tiene su origen en el término latino resilio que significa volver atrás. La resiliencia es un término que proviene de la física y se refiere a la capacidad de un material de recobrar su forma original después de haber estado sometido a altas presiones.  

En las ciencias humanísticas, comenzó a utilizarse esta palabra para designar la facultad que permite a las personas, atravesar situaciones adversas y lograr salir no solamente a salvo, sino enriquecidos  por la experiencia. Probablemente esta capacidad  sea tan antigua como la humanidad, y seguramente,  fue la única manera que tuvieron muchos pueblos de resistir a la destrucción, y aún así construir algo positivo.

“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes,  fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, no alumbran ni queman, pero otros arden con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear”. Este texto de Eduardo Galeano resume el concepto de una resiliencia que se construye desde la zona luminosa de los individuos; que, según tengan resilencia positiva o negativa, superan o sucumben a la adversidad.

¿Puede favorecerse la resiliencia? El afecto familiar armoniza el desarrollo de los niños, aportando  habilidades y destrezas. Algunos niños maltratados, por ser resilientes, pueden sobreponerse y mantener esperanzas.

Desde lo social, así como pueden diseñarse ciudades saludables, también pueden construirse comunidades resilientes, donde prevalezca la participación social y donde el ciudadano sea un verdadero actor en la comunidad. Pilares de la resiliencia son la identidad cultural, la autoestima, la inclusión social, el respeto por las minorías y la tolerancia por las diferencias.

¿Hemos sido resilientes los argentinos? Hijos y herederos de quienes vinieron del otro lado del mar, con su bagaje de destierros y esperanzas, nuestra sociedad tuvo que superar dictaduras y genocidios ¿Crecimos como sociedad? ¿El dolor dejó enseñanzas o propició olvidos? ¿Qué escenarios futuros nos esperan?

No es el destino el que demarca los designios, sino nuestra actitud la que edifica y construye los nuevos paradigmas de convivencia y racionalidad.

 
                                                                          Dr. Luis Alberto Laporta

 
 
 
Av. Belgrano 1235 (C1093AAA) · Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel.: (011) 4383-5511 · redargentina@confederacionmedica.com.ar
Diseñado por EstiloDW