El corazón late gracias a complejos procesos físicos
y químicos que tienen lugar en un "marcapaso natural"
que, como una usina, produce los estímulos eléctricos
que lo hacen contraer; la percepción de los mismos
fue durante siglos la principal evidencia de la vida.
SIGNOS Y SINTOMAS
Síntoma es lo que el paciente percibe y signo es
lo que el médico ve. No siempre los síntomas
coinciden con los signos. Las palpitaciones son el síntoma
habitual que producen las arritmias.
Cuando
el filósofo francés Blas Pascal afirmó:
"Al corazón le suceden cosas que la razón
no entiende" se refirió, seguramente a la emocionalidad;
sin embargo, en el plano orgánico, es frecuente diagnosticar
arritmias que no son percibidas por el paciente. Otras enfermedades
tampoco provocan síntomas: está demostrado
que el 40% de los infartos son asintomáticos, y que
gran parte de los hipertensos no perciben molestias, lo
que determina que sólo el 13% reciba un tratamiento
adecuado.
METODOS DE DIAGNOSTICO
Las
arritmias cardíacas se diagnostican con el electrocardiograma
basal, el de esfuerzo (o ergometría), mediante registros
contínuos de 24hs (Holter), o por métodos
invasivos (estudio electrofisiológico). Existen arritmias
aisladas o repetitivas, banales o graves, al punto de provocar
la muerte sino se abordan a tiempo.
Se tratan
con cambios en los estilos de vida y, eventualmente, con
drogas llamadas antiarrítmicas.
Las
alteraciones en el ritmo cardíaco son un síntoma,
no una enfermedad; se producen por diversas causas como
tabaquismo, stress, enfermedades endócrinas, enfermedad
de Chagas, etc. Todas las personas, en mayor o menor grado,
han presentado alteraciones del ritmo cardíaco en
algún momento de su vida.
La importancia
clínica de las arritmias está determinada
por la trascendencia de las enfermedades que las provocan.
Dr. Luis Alberto Laporta |