Según la OMS la adolescencia es el período de
la vida comprendido entre los 10 y 19 años en el cual
el individuo adquiere la madurez reproductiva, transita los
patrones psicológicos de la niñez a la adultez,
y adquiere la independencia socioeconómica de su grupo
de origen. Aunque por diversas razones puede prolongarse en
el tiempo, fenómeno conocido como “adolescencia
tardías”, se define como maternidad precoz a
la que se produce en ese período de la vida.
Es un verdadero problema social que debe ser abordado desde
el punto de vista sicológico, demográfico, epidemiológico
y educacional.
Un reciente informe publicado en Le Monde, afirma que las
tasas de embarazos precoces son más altas en sociedades
que se proponen preservar a los adolescentes de la sexualidad,
y reducida en aquellos que ponen a disposición de la
población los recursos para evitar riesgos. En Estados
Unidos e Inglaterra ha existido una restricción en
la información y en la educación, lo que provoca
una mayor incidencia; en cambio en los países nórdicos,
donde existen campañas de prevención, el porcentaje
es menor.
UNICEF afirma: “Cuanto más dispuesta
está una sociedad a tomar nota del carácter
inevitable de la sexualidad de los jóvenes,
en mejores condiciones se encuentra de establecer
políticas de prevención eficaces.”
Los adolescentes llegan a ser fértiles 4 o
5 años antes de ser emocionalmente maduros. |
Lamentablemente
no se ofrece en el hogar, la escuela o la comunidad, una educación
adecuada sobre el comportamiento sexual responsable e información
sobre enfermedades de transmisión sexual, hecho que
determina que gran parte de la misma provenga de amigos desinformados
Relacionado fuertemente con la pobreza, el embarazo adolescente
se produce en respuesta a la identificación con el
concepto “mujer-madre”, a la pérdida de
modelos parentales y a la necesidad de tener “algo propio”
corporizado en el hijo, con la posibilidad de ingresar al
mundo adulto. La infructuosidad del propósito termina
con un bebe que reemplaza a la muñeca, y con abuelos
que, tardíamente, deben ejercer la paternidad que sus
hijos no pueden asumir.
Los medios de comunicación aportan lo suyo, al generar
imágenes televisivas con fuerte contenido erótico,
que inducen a una sexualidad precoz. La educación sexual
no tiene un desarrollo acorde a las circunstancias, limitándose
a discursos remanidos sobre la menstruación y su fisiología,
omitiendo el complejo proceso de la genitalidad.
En una sociedad desigual, cuanto más lejanas estén
las esperanzas de las adolescentes pobres, más tentadas
se verán de elegir el embarazo como medio de afirmar
una identidad social o un proyecto de vida. La frecuencia
de embarazos en las adolescentes ha aumentado a escala mundial,
con una mayor prevalencia en clases sociales bajas.
El embarazo adolescente es uno de los problemas más
críticos que afrontan las sociedades modernas, debido
a sus repercusiones sociales y médicas.
Dr. Luis Alberto Laporta |