En nuestro país, el 29% de la población adulta
es hipertensa, solo la mitad lo sabe y apenas el 13% recibe
un tratamiento adecuado. A pesar de existir difefencias relacionadas
a la edad, las cifras tensionales no deberían superar
los 140 de máxima y los 90 de mínima.
CAUSAS
En
la mayoría de los casos no puede identificarse una
causa conocida; sólo en el 5 o 7% de los casos es
secundaria a enfermedades renales, glandulares o inducida
por anticonceptivos orales.
SINTOMAS
Las
molestias son poco relevantes o inexistentes. La consulta
médica frecuente es importante para un diagnóstico
precóz.
El sistema
circulatorio está constituído por una bomba
muscular (el corazón) y un complejo sistema de arterias
y capilares que distribuyen la sangre y oxigena a todas
las células. La hipertensión provoca un aumento
del tono de las paredes arteriales, sobrecargando al corazón
en su constante trabajo; el esfuerzo desmedido provoca primariamente
el agrandamiento o hipertrofia de sus paredes y, secundariamente,
la dilatación de sus cavidades; los síntomas
aparecen en ésta etapa tardía cuando el deterioro
es imposible de revertir.
¿Qué produce la Hipertensión Arterial?
Está
bien establecido que es uno de los factores de riesgo más
relevantes para todas las manifestaciones de la arterioesclerosis:
- Enfermedad coronaria
- Accidente cerebrovascular
- Enfermedad arterial periférica
- Insuficiencia cardíaca
- Insuficiencia renal crónica.
La importancia de la sal
Las
sociedades primitivas que basan su alimentación en
productos naturales tienen una incidencia de hipertensión
arterial no mayor al 1%, en cambio las desarrolladas, que
elaboran comidas con alto contenido en sodio, tienen una
incidencia superior al 20%.
Muchos hipertensos conviven con su enfermedad sin saberlo.
Cuando aparecen los síntomas, el daño provocado
durante años, es irreversible.
Nunca
es poco lo que puede hacerse para prevenir
La
educación de la población y las campañas
de detección, permiten realizar diagnósticos
precoces, evitando el desarrollo de enfermedades responsables
de muerte e invalidez.
Dr. Luis Alberto Laporta |