GRIPE
 
Descripta por primera vez por Hipócrates en 412 AC, es una de las enfermedades humanas más antiguas y comunes, que afecta gran parte de la población mundial con epidemias estacionales . Aunque los síntomas de la gripe son a menudo relativamente leves, los virus pueden presentar cambios que aumentan su agresividad. Los virus de la gripe o influenza se clasifican en tres grupos: A, B y C, siendo los dos primeros los que ocasionan epidemias en el hombre.

Los virus son microorganismos que se instalan dentro de las células. La información genética que poseen "parasita las células" de los seres vivos y, de esta forma, desarrollan la enfermedad. La ubicación intracelular es una limitación para combatirlos. Las bacterias, en cambio, se ubican fuera de las células y son potencialmente sensibles a los agentes antimicrobianos.

La enfermedad viral más frecuente es la gripe. No existe practicamente ninguna persona adulta que no la haya experimentado. Los virus de la influenza se propagan de persona a persona, principalmente mediante la tos y el estornudo de las personas infectadas. El período de incubación es de 1 a 4 días, con un promedio de 2 días. Las personas pueden contagiar a partir de los primeros síntomas y hasta aproximadamente 5 días después de la aparición de la enfermedad; los niños pueden contagiar durante un período más largo. Desde el siglo XVI, la humanidad ha padecido más de treinta pandemias de gripe; la última, en 1918, causó la muerte de más de 20 millones de personas. A pesar de estos antecedentes, suele ser una enfermedad banal, que cursa con mal estado general, fiebre, congestión nasal, decaimiento, etc, permitiendo, a veces, la sobreinfección bacteriana.

El desarrollo de esta enfermedad depende de la interacción entre el individuo y el virus. Si existen defensas, los síntomas son pasajeros; en cambio, si el paciente tiene, por alguna causa, una depresión inmunológica, puede ser grave y hasta mortal.

La gripe es una causa importante de ausentismo laboral, y de pérdida de horas de trabajo en todo el mundo.

VACUNACIÓN: La Organización Mundial de la Salud recomienda la vacunación en todas las personas mayores de 63 años, indicándose también, en aquellos pacientes menores de esa edad que padecen enfermedades crónicas (diabetes, insuficiencia cardíaca), y en inmunodeprimidos.

Lamentablemente, la vacunación no evita el desarrrollo de la gripe, ya que las cepas virales son muchas, y las vacunas no pueden cubrir a todas en su capacidad de generar inmunidad. (tiene, no obstante, una eficacia del 70 al 90% en adultos sanos); debiendo repetirse anualmente.

Convivimos a diario con agentes virales y bacterianos, pudiendo encontrarse en el aire que respiramos, en nuestra piel, en el aparato digestivo, etc.

Es común encontrar pacientes tratados con antibióticos cuando padecen enfermedades virales. Es una práctica que no solamente conlleva un costo innecesario, ya que los virus no son sensibles a los antibióticos, sino que también genera resistencia; de tal forma que, cuando dichos medicamentos deban ser utilizados, no tendrán eficacia.

 
                                                                          Dr. Luis Alberto Laporta

 
 
 
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