“Esta es la tierra
Crece en tu sangre y creces
Si se apaga en tu sangre
Tu te apagas”
Pablo Neruda
El término ecología fue acuñado por
el biólogo alemán Ernst Heinrich Haeckel en
1869. Etimológicamente significa hogar (oikos) y
hace referencia a nuestra casa, el planeta en que vivimos.
En la época en que Europa se tornó colonizadora,
el poder económico estaba concentrado en las especies;
más tarde, la máquina de vapor cambió
las condiciones del trabajo motorizando la dependencia.
Desde que la energía se obtuvo del petróleo,
la polución ambiental aumentó hasta la desmesura.
En el siglo que se inicia, la posesión de una naturaleza
sin contaminación y de agua potable, se perfila como
un polo económico disputable.
La
irracionalidad del consumismo y de la explotación
de la riqueza, ha deteriorado el medio ambiente, y la lucha
por el aire puro y el agua potable, es una nueva batalla.
La población de los Estados Unidos constituye el
5% de la población mundial, pero sus empresas son
responsables del 25% de la contaminación.
Una
pila de reloj que contamina 600.000 litros de agua subterránea,
los envases descartables que no pueden ser descartados por
la naturaleza, las chimeneas que deterioran el aire que
respiramos, los combustibles que provocan el efecto invernadero,
están diezmando el planeta.
¿Damos
a nuestros hijos una conciencia planetaria? ¿Cimentamos
la conciencia de que cada ser vivo que comparte con nosotros
la vida, es un ser irremplazable? ¿Sabemos que el
mundo es un barco que, generosa y desinteresadamente, nos
ha dado pasaje, y que nuestros lastres están haciendo
naufragar? ¿Sabe el cazador furtivo que mata por
placer, que inexorablemente, se caza a sí mismo?
¿Conoce el industrial que vierte desechos, que su
basura será heredada por sus hijos y nietos? ¿Nos
asiste el derecho de deteriorar nuestro planeta? ¿Serán
los elefantes y las ballenas seres extinguidos de enciclopedias
y videos?
Las
aves jamás dañan sus nidos, a lo sumo los
abandonan, para que luego otros pájaros los ocupen.
Ningún predador caza más de lo que necesita
para comer. Los animales privilegian la generalidad sobre
la individualidad y de esa forma, perduran. Los cazadores
o pescadores por placer o diversión se encuentran
en las antípodas de esos animales. Podríamos
preguntarnos donde se encuentra la inteligencia.
Akira
Kurosawa, el genial director de cine japonés, en
su película SUEÑOS dice que lo que el hombre
necesita para vivir, es aire puro y agua clara.
Los
intereses de las multinacionales no pueden, por el momento,
doblegarse, pero podemos educar a los niños para
que, a partir de la concientización, apadrinen la
biodiversidad.
La
salud de nuestro mundo es y será , indefectiblemente,
nuestra salud.
Somos forjadores de nuestro destino. La ciencia y la tecnología
no han servido, aún, para que la humanidad distinga
lo que es efímero y lo que perdura.
Dr. Luis Alberto Laporta |